Pagar justos por pecadores
Malasaña vivió en la madrugada del miércoles, por segunda noche consecutiva, graves enfrentamientos entre jóvenes y policía. La celebración del 2 de mayo terminó con calles arrasadas, 46 heridos y ocho detenidos.
Los llamados “alborotadores” –la minoría- se confundieron entre una multitud de jóvenes que salieron a divertirse. La represión fue totalmente desproporcionada y abusiva. Las cargas fueron contra los que arrojaban botellas y quemaban contenedores, pero también contra cualquier inocente que pasase por la calle. En plena democracia, la policía no transmite seguridad, sino miedo. Quizás los grises simplemente han cambiado de color.
En Malasaña, estos días, pagaron justos por pecadores.
Este refrán nos remite, como otros tantos, a Don Quijote. El régimen de represión y de terror de la época y la quema de libros hace pensar al lector en la quema de personas, una de las condenas que practicaba entonces la Santa Inquisición. Hace referencia a que, en muchas ocasiones, suelen pagar los inocentes por los culpables.
CAPÍTULO VII
Aquella noche quemó y abrasó el ama cuantos libros había en el corral y en toda la casa, y tales debieron de arder que merecían guardarse en perpetuos archivos; mas no lo permitió su suerte y la pereza del escrutiñador, y así, se cumplió en ellos el refrán de que pagan a las veces justos por pecadores.
