No dejó títere con cabeza...
Del expresidente español, José María Aznar, por ejemplo, ha dicho que es “de la calaña de Hitler”. No ha dejado títere con cabeza....
CAPÍTULO XXVI Donde se prosigue la graciosa aventura del titerero, con otras cosas en verdad harto buenas Viendo y oyendo, pues, tanta morisma y tanto estruendo don Quijote, parecióle ser bien dar ayuda a los que huían; y, levantándose en pie, en voz alta, dijo: -No consentiré yo en mis días y en mi presencia se le haga superchería a tan famoso caballero y a tan atrevido enamorado como don Gaiferos. ¡Deteneos, mal nacida canalla; no le sigáis ni persigáis; si no, conmigo sois en la batalla! Y, diciendo y haciendo, desenvainó la espada, y de un brinco se puso junto al retablo, y, con acelerada y nunca vista furia, comenzó a llover cuchilladas sobre la titerera morisma, derribando a unos, descabezando a otros, estropeando a éste, destrozando a aquél, y, entre otros muchos, tiró un altibajo tal, que si maese Pedro no se abaja, se encoge y agazapa, le cercenara la cabeza con más facilidad que si fuera hecha de masa de mazapán. Daba voces maese Pedro, diciendo: -Deténgase vuestra merced, señor don Quijote, y advierta que estos que derriba, destroza y mata no son verdaderos moros, sino unas figurillas de pasta. ¡Mire, pecador de mí, que me destruye y echa a perder toda mi hacienda!
La expresión quedó en el lenguaje popular para calificar el destrozo que, por motivos airados, se hace de algo o alguien, aunque por analogía, la frase puede aplicarse también en el caso en que no haya ningún daño material, sino una severa reprimenda manifestada en forma oral contra una o más personas.
José María Aznar, Vicente Fox y Alejandro Toledo han sido los elegidos del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, para ser las víctimas de su último ataque verbal. Les ha llamado “lacayos y cachorros babosos de Estados Unidos” pero ha tenido palabras específicas para cada uno de ellos.
Todos sabemos que los títeres son figuras hechas en pasta, madera u otro material que, revestidas y adornadas caprichosamente, se accionan con hilos mediante algún artificio manual.
En la actualidad, los títeres son un espectáculo para niños, pero en otras épocas, las representaciones se hacían también para recreo de los adultos, lo que explica que el célebre Don Quijote pudiera arremeter, como lo hizo, contra el retablo del maese Pedro, en el que -en efecto- no dejó títere con cabeza.
